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"el nuevo orden" serie el hombre gris, 2016

lunes, 19 de junio de 2017

Exclusive interview with Cayetano Ferrandez




plank piece I 2016 el hombre gris




Exclusive interview with Cayetano Ferrandez


Cayetano Ferrandez is an artist that we follow and deserves our attention in an exclusive interview we got with him. Cayetano answered a few quations so we can get to know him better, his inspiration and work. Enjoy!






How and why did you get into the art Industry?
I always feel that I am not regarding with the art industry, and I have never followed the predominant trend. Luckily my economic situation has never depended on art which has always allowed a total creative freedom. My photographs are the result of a need for expression and they represent a method of relief, denunciation and liberation. I think basically my work serve to me as a way to reflect about everything that happens around me, they are a path to self-knowledge.

Where did you study, etc?
I have not a professional studies, I learnt in different workshops and courses of several artists-photographers. My references were always Goya, Magritte, Fellini or Brossa. Recently Roland Toporo or Samuel Beckett, it is never finish to learn. My interests ground on many different art disciplines.

How would you describe your style?
I am feel as a dog  who turna round the same sureal tree, taking a simbolic elements.
My top topics are the loneliness, manipulation, illusion, whises and the life sense.

How varied are your work?
Actually I have always worked on the human figure, although It was a casualty that I changed the skin by the plastic of articulated dolls. My work place have ever been the studio and the artificial light, now it is more expressive, particular and easier at the same time.

Do you have a signature touch in your works?
I don’t know, nevertheless I struggle to try to fill of content the photographs, I think the goal will be achieved if the viewer ponder about the piece.

What do you love about being an artist?
The best is that I can see the life in a new light, to change the things sense and to look at everything from othre side, other point of view.

Where do you draw your inspiration from?
The inspiration comes from the wish of change, to think another future is possible, that the situation is not just how somebody want to make believe us. We are owners of our life and we can change it.

What are some of your most popular works?
The more popular works are the most simple, the easy reading or more anecdotic ones, it is not mean that these are the best, like the market or the good art not always go together.

Tell us a bit about some of your works and what you love about them. What’s your favorite and why?
Three photographs of my last work “The gray man”: “The Yves Klein jump” (El salto de Yves Klein) 2012 which refer to this same artists and its photograph, but I have added crutches instead of wings as superation of the own limitations; “Equestrian figure”(Figura ecuestre) 2012 which represents the years of the spanish dictatorship to me.“Upside down world” (Mundo del revés) 2012 is the feeling that everything is wrong, that everything is upside down.

Is there anything exciting that you are working on at the moment that you can tell us about?
I am taking up to make sculptures about some of my best photographs and surprisingly they are working as sculpture as well. However I had never thought it until now, currently I consider me more sculptor than photographer or maybe photo set designer. This enrich the conceptual idea which is the important.

What is your philosophy on art and life?
That question is difficult to answer. I can tell that I have known whole my life what I didn’t want to do and now, I am 50 years, I am beginning to find my spot, my method to communicate and those which I want to tell. In my opinion, the research start off to find repeated patterns in the own work and to think about that. But when I am creating, I use to lead me by the intution, letting flow…

What are your art dreams/goals?
I think the excessive ambition bring just stress and unhappiness. I rather to enjoy the process. The artista are not only communicating on the exhibition space, we can share the experiences through on internet and their reach will be higher. I am not into the money, just the need to communicate, to share how I see the life, to contribute something to this experience which is the art.

Describe yourself in three words.
Curious, persistent and critical.


http://iloboyou.com/exclusive-interview-cayetano-ferrandez/



 The Yves Klein jump - El salto de Yves Klein" 2012 







Equestrian figure - figura ecuestre 2012














Upside down world-el munco el reves 2012




¿Cómo y por qué entró en la industria del arte?
Siempre tuve  la sensación de no estar en sintonía con la industria del arte, y yo nunca he estado con la moda o la tendencia predominante. Por suerte mi situación económica nunca dependió del arte lo cual  siempre  me ha permitido una total libertad creativa. Las fotografías que realizó son fruto de una necesidad  de expresión y representan una  forma de liberación denuncia y desahogo. Creo que fundamentalmente a quien sirven es a mi, son una forma de reflexionar sobre todo aquello que ocurre a mi alrededor, son una forma de auto-conocimiento. 

¿Dónde estudiaste, etc? No tengo una formación reglada me formé en distintos talleres y cursos de diversos artistas fotógrafos. Mis referentes siempre fueron Goya, Magritte, Fellini o Brossa. Mas recientemente Roland Topor o Samuel Beckett esto nunca termina...mis interés pasan por muchos campos y muy diversos.

¿Cómo describirías tu estilo?
Creo ser como el perro que se lame sus heridas, que da vueltas alrededor del mismo árbol surrealista, tomando elementos del simbolismo . Son los grandes temas la soledad, la manipulación, las ilusiones, los deseos, el sentido de la vida. 

¿Qué tan variado es tu trabajo?
Realmente siempre he estado trabajando con la figura humana, por una casualidad cambié la piel por el plástico de los muñecos articulados. Mi ámbito de trabajo siempre fue el estudio y la luz artificial y ahora es mucho más expresivo  y cómodo a la vez.

¿Tienes un toque de firma en tus obras?
No lo sé, pero me esfuerzo en intentar llenar de contenido las mismas creo que si hacemos reflexionar al espectador la misión está cumplida

¿Qué te gusta de ser un artista?
Lo mejor es poder ver la vida con otros ojos, cambiar el sentido de las cosas y verlo  todo desde otro ángulo con otro prisma.

¿De dónde sacas tu inspiración?
Me parece que es de el deseo de cambio,  pensar que otro futuro es posible, que las cosas no son sólo como algunos nos quieren hacer creer, que somos dueños de nuestra vida y podemos cambiarla.

¿Cuáles son algunas de sus obras más populares?
Las obras más populares son aquellas más simples, de fácil lectura o más anecdóticas, lo cual no quiere decir que sean las mejores. Es como el mercado o el buen arte, no siempre coinciden.

Cuéntanos un poco sobre algunas de tus obras y lo que te gusta de ellas. ¿Cuál es tu favorito y por qué?
Tres obras de mi último trabajo “El Hombre gris”: "El salto de Yves Klein" 2012 que hace referencia a este mismo artista y su foto, pero a la que he añadido unas muletas a modo de alas cómo forma de superación de las propias limitaciones; "Figura ecuestre" 2012 que para mi representa los años de dictadura en España; and "Mundo del revés" 2012 la sensación de que las cosas no están como deberían, que todo está cabeza a bajo.

¿Hay algo emocionante en el que usted está trabajando en el momento en que nos pueda contar? 
Estoy empezando a realizar esculturas de algunas de mis mejores fotos y es cierto funcionan como tales lo curioso es que yo nunca me planteé hasta ahora, a día de hoy quizás sea más escultor que fotógrafo o  quizás fotoescenografo, esto enriquece el lenguaje es lo importante. 

¿Cuál es tu filosofía sobre el arte y la vida?
Esta pregunta es difícil. Digamos que he sabido toda mi vida lo que no quería ser y es ahora a los 50 donde empiezo a encontrar mi sitio, mi lenguaje y aquello de lo que quiero hablar.
Me parece que la búsqueda empieza por encontrar patrones que se repiten en el propio trabajo y reflexionar sobre los mismos. Pero a la hora de crear guiarse por la intuición, dejarse llevar... 

¿Cuáles son tus sueños / metas de arte?
Me parece que la ambición desmedida solo trae estrés e infelicidad. Prefiero disfrutar del camino. La comunicación ya no sólo está en las salas de arte, podemos compartir las experiencias a través de Internet y su alcance será mucho mayor. No me mueve el dinero, solo la necesidad de comunicar de compartir mi forma de ver la vida, de aportar algo a esta experiencia que es el arte.

Descríbete en tres palabras.
Curioso,  perseverante, critico



Exclusive interview with Cayetano Ferrandez

http://iloboyou.com/exclusive-interview-cayetano-ferrandez/

http://iloboyou.com
Mayo 2017

plank piece II 2017 el hombre gris




viernes, 27 de enero de 2017

EL HOMBRE SIMPLE


"tirar de la lengua" serie el hombre gris, 2016



Cayetano Ferrández Azorín, (Dolores, 1963). Vive y trabaja en Alicante. Autodidacta. Trabaja fundamentalmente el soporte fotográfico y el vídeo. Sus trabajos narrativos, se desarrollan en base a micro-relatos con un doble trasfondo donde se cuestiona tanto lo social como lo individual. Uno de los primeros artistas en utilizar las redes sociales desde sus inicios.


¿Por qué se es o uno se siente artista?
Siempre me he sentido fotógrafo, a pesar de ser un desertor del proceso analógico. Fue mucho más tarde, fruto de la evolución personal y de mi relación con la obra de otros artistas, que me he considerado parte de ellos. Creo que a día de hoy, estoy más próximo a la escultura que a la fotografía. Si tuviera que definirme, te diría que soy un constructor de escenas teatralizadas que registro con mi cámara.
Admirador de clásicos como Goya, Rene Magritte, Fellini, Samuel Becket o contemporáneos como Erwin Wurm, Dimitris Papaioannou, Roland Topor o Joan Brossa.
Sucede que ahora mis referentes ya no se circunscriben al mundo de la plástica, lo cual me hace sentirme más libre y huérfano a la vez, donde como fotógrafo ya sólo guardo ese regusto por trabajar con la luz para dar vida a objetos inanimados.


¿Es posible ser artista desde Alicante?
Artista se puede ser en cualquier lugar, de hecho, creo que no se escoge, es una necesidad que tienen algunos individuos para filtrar la realidad.
Si te refieres al tema crematístico, no, no es posible, salvo que realices una obra muy comercial. Un artista sólo puede pensar a nivel global, y las oportunidades se presentan en grandes centros artísticos.


¿Cómo ha sido tu formación?
Cuando yo empecé en 1986 la formación reglada de fotografía no existía, aprendí a salto de mata, ahora un taller, con este o aquel fotógrafo, unas conferencias, publicaciones sobre técnica, laboratorio, todo era interesante.
Disparaba a todo lo que se ponía por delante. Me interesaba todo tipo de géneros: reportaje, moda, paisaje, hasta que por eliminación, definía mis propios gustos y criterios, reconociendo principalmente aquello que no me interesaba.
¿Te sientes más a gusto en la “fotografía fabricada”?
Interesado por el lenguaje del cuerpo, comienzo con el desnudo, y percibo que puedo contar más historias a través de la expresión corporal. Así pasé a añadir elementos que contribuían a construir una imagen más compleja…y sin darte cuenta “fabriqué mi propia realidad”.
Es entonces cuando la fotografía pasó a ser la sanación, el consuelo ante todo aquello que conmueve que desgarra por dentro, la injusticia social como motor para fabricar imágenes, a veces de corte surrealista o metafórico, donde cuestionarme, dónde buscar el sentido a este “sinsentido vital”.



"para no perder la cabeza" serie el hombre gris, 2016




Sé que los coleccionas, ¿te han dado mucho juego tus muñecos articulados?
En el 2000, las largas tardes de invierno con mis hijas, sus barbies y Kents, pusieron ante mí la posibilidad de seguir trabajando con la figura humana, poder controlar la iluminación sobre una mesa de una forma asequible, en espacio reducido, y donde trabajar a intervalos de tiempo. Me hicieron decantarme por esta nueva forma de frikismo artístico, coleccionar todo tipo de muñecos articulados y juguetes me abrieron todo un mundo de posibilidades expresivas. Los muñecos siguen siendo ese pequeño ejército de actores que de una manera genérica representan la condición humana
¿Háblanos de tu método de trabajo?
Parto de unos bocetos que voy recogiendo en una libreta, las sesiones fotográficas son de tres horas aproximadamente. Ilumino con luces puntuales led, para en ciertos casos dotar de movimiento a las figuras. En “el hombre gris“ utilizo dos tipos de muñecos de 17 y 30 cn. que tuneo previamente (las fotos son todas en color, pero los muñecos y el fondo son del mismo gris) este efecto de blanco y negro ficticio, me permite centrar la atención en la escena, para solo introducir elementos de color en algunos casos. Las fotos suelen ser directas, retoco muy poco en el ordenador, y espero mínimo seis meses, para poder verlas (esto es muy importante porque como autor tiendes ha sobrevalorar aquello que te requirió mayor esfuerzo y siempre piensas que lo último es lo mejor). De la selección de fotografías parten los GIF (imagen animada que se repite infinitamente) y las piezas escultóricas, todo son fruto natural de la evolución del proyecto.  
No te has prodigado mucho en exposiciones ¿por qué?
Creo que no es una cuestión de cantidad, sino de calidad. Ya solo me embarco en proyectos muy concretos. Considero que el artista tiene que centrarse en su labor creativa, lo demás es mercado. Prefiero dedicar más tiempo a los bocetos, a las ideas (esto es lo más complicado), las sesiones fotográficas, la producción, etc.
¿Qué opinas del “sistema del arte”?
El mercado es una cosa y el arte es otra muy distinta. Sólo el tiempo pone las cosas en su sitio. El trabajo a veces está en sintonía con el mercado y a veces no. Mi proceso de trabajo es más intuitivo e interiorizado. Por suerte yo nunca me he planteado mi trabajo artístico como algo alimenticio, sino como una forma de comunicación y de autoconocimiento. Pero entiendo que un artista está inmerso en un sistema del que puede formar parte sin estar alienado al mercado.
¿Entendiste que las redes sociales, en las que eres muy activo, son importantes?
Ahora mismo no soy nada activo en las redes sociales. Pero ocurrió un fenómeno muy interesante, y es que las fotos gustan y la gente las difunde. A mí eso me parece fantástico. Tú las haces pero ellas caminan solas. Puedo llegar a más público que con cualquier exposición. Lo que sí trato de controlar es el hecho de que aparezca correctamente la ficha técnica o el pie de foto.
¿«El hombre gris» (2015) es realmente la base de la sociedad actual?
Cuando presenté el trabajo en el Centro del Carmen en Valencia, se especulaba con la idea de que eran fruto de la crisis. Pero eso no es del todo cierto, el hombre gris “soy yo” cuando me dejo llevar por los convencionalismos, cuando me tratan de dirigir, cuando me manipulan o simplemente cuando no le encuentro sentido a la vida. El hombre gris tiene ese punto pesimista y distópico, pero en el fondo creo que hay un punto de esperanza.  La cuestión es levantar la cabeza, mirar desde otro ángulo, creer que la sociedad la hacemos entre todos y que además es posible cambiarla.
Considero que algo está cambiando cuando me dicen “es que tus fotos me hacen pensar”.


"emparedado" serie el hombre gris, 2016


Pese a cualquier contrariedad posible ¿Qué es lo que te anima a seguir creando?
Para mí la creación artística, siempre fue una válvula de escape ante situaciones adversas. La fotografía es mi verdadera relación con el mundo, mi trabajo es mi mejor selfie, tanto es así que constantemente me pregunto el porqué de estas y no otras fotos. De ese dialogo interior surge el autoconocimiento, y la intuición es su mejor herramienta. Si algo te proporciona la creación es habilidad de ver la vida desde otro ángulo de pensar que las cosas no son solo como algunos quieren que creamos, situarte en otra posición te hace abrir la visión y expandir el conocimiento.


¿Cuáles son tus intereses, los que plasmas en tu arte?
Creo que el arte a quien realmente sirve es al artista, a su propia maduración interior. Una vez mostrada en una sala, la obra se libera de esa relación, y es el espectador el que en función de sus conocimientos, sensibilidad o necesidades comenzará un nuevo viaje empático de la mano del artista.


¿En qué proyecto estás ahora trabajando?
Continúo con el hombre gris, esta vez dotado de mayor expresividad y además ha empezado a relacionarse… ahora lo llamo “el hombre simple “.
Entrevista de Jose Luis Martinez Meseguer a Cayetano Ferrandez
Publicada el Diario Información de Alicante ARTES Y LETRAS 25.01.2017

EL HOMBRE GRIS Y LOS MERCADERES DE LA ESPERANZA

"La silla " de la serie el hombre gris, 2016



El hombre gris y los mercaderes de esperanza


“El secreto para motivar a las personas y mantener su motivación es conseguir que piensen menos en sí mismas y más en el grupo. Compromételas en una causa, en una cruzada contra un enemigo aborrecido. Haz que consideren que su supervivencia está ligada al éxito del ejército en su conjunto. En un grupo en el que la gente está realmente unida, los estados de ánimo y las emociones son tan contagiosos que resulta fácil infectar de entusiasmo a tus tropas. Dirige desde el frente: que tus soldados te vean en las trincheras, haciendo sacrificios por la causa. Eso les llenará de deseos de imitarte y complacerte. Consigue que las recompensas y castigos sean raros pero significativos. Recuerda que un ejército motivado puede obrar maravillas, supliendo cualquier falta de recursos materiales”.


El arte de la guerra de Sun Tzu ha servido de referencia a numerosas generaciones para lograr el poder, desarrollando estrategias con las que tratar de salir victoriosos en la guerra que se escenifica de una forma constante en el mundo. En el fragmento seleccionado para comenzar este texto, procedente de una evolución contemporánea inspirada en ese conocido manual, queda clara una fórmula que ha sido aplicada hasta el delirio por los mandatarios de uno a otro confín: generar una narración inclusiva valiéndose de la colectividad para alcanzar fines particulares. Tanto se ha abusado de esa herramienta de persuasión que la población ha perdido su confianza en las promesas de las élites, que lamentablemente se ven reproducidas en las nuevas escenografías que pugnan desde abajo por el poder. La desesperación es el callejón sin salida tras un trato prolongadamente indigno a la ciudadanía, en ausencia real de horizontes.


Por “poder” entiende Manuel Castells la capacidad relacional que permite a un actor social influir de forma asimétrica en las decisiones de otros actores sociales de modo que se favorezcan la voluntad, los intereses y los valores del actor que tiene el poder. El poder se ejerce mediante la coacción –o la posibilidad de ejercerla- y/o mediante la construcción de significado partiendo de los discursos a través de los cuales los actores sociales guían sus acciones. Inevitablemente el empoderamiento de los actores sociales no puede separarse de su empoderamiento contra otros actores sociales. Pero el poder está, en realidad, repartido en todo el ámbito de la acción humana, teniendo por tanto un carácter relacional, sólo que ciertas manifestaciones concentradas de relaciones de poder derivan en modos de dominación, como es el caso del poder institucional.


La condición que apunta este autor como necesaria es la suma de voluntades individuales, de mentes individuales, para la construcción de redes capaces de influir en la configuración de la mente pública. Una vía es la participación en la producción cultural de los medios de comunicación de masas y el desarrollo de redes independientes de comunicación horizontal, subvirtiendo de este modo las prácticas de la comunicación tradicional. Para poder neutralizar el ejercicio injusto del poder en la sociedad red, es necesario conocer sus diferentes formas de dominio, observando el funcionamiento de una realidad de futuro que ya ha modificado el presente.


Gris corazón
Se han repetido críticas, como la de Raúl Eguizábal, al modo en el que esta época se ve sometida a estamentos de poder sentimentales e incompetentes, incapaces de mirar hacia delante y más preocupados en la misión de sobrevivirse a sí mismos que en impulsar una profunda y necesaria transformación. La clase política, salvo escasas excepciones, ha perdido toda posibilidad de liderazgo y se muestra en una posición muy por debajo de sus ciudadanos, más interesada en ocupar la programación de los medios de comunicación, con sus declaraciones elaboradas para cubrir titulares, que en resolver los asuntos públicos y sus corruptelas internas. Es imposible abordar los problemas del futuro con soluciones del pasado, del mismo modo que quien no comprende bien el presente y se mantiene anclado en posiciones pretéritas no podrá dar solución a la crisis.


Las viejas formas del poder totalitario son ya escasas, pues no son en realidad necesarias para detentar el poder absoluto sobre la población. La sociedad de consumo ha sabido ocupar los espacios de control social mediante la aplicación de un modelo de poder asociado a la idea de un estado benefactor, que se extiende de una forma cautivadora y dúctil sobre el espectro global de la vida de las personas, contando con su consentimiento implícito y a veces con su explícito entusiasmo. Estos poderes son denominados como poderes sentimentales, contra los que se considera que no existe demasiado margen para la rebelión o, en todo caso, un margen menor que el que podría darse contra los poderes tradicionales, más rígidos y obvios. Quizás la pérdida de la libertad y de las utopías sea el precio a pagar para lograr la engañosa sensación de perpetuo bienestar al que aspiraban nuestras sociedades. Pero, ¿cómo explicar a la ciudadanía que esas renuncias han de mantenerse a cambio de un estado de malestar?


Mientras que las formas de la cultura de masas han sido diseñadas desde arriba, la cultura popular o folclórica era creada desde abajo, desde el pueblo llano. Con la Revolución Industrial la clase trabajadora fue desarraigada y desposeída de la cultura tradicional, quedando en una situación de vulnerabilidad y a disposición para asumir los nuevos contenidos culturales difundidos a través de los medios de comunicación, el cine, la fotografía, la radio, la televisión, los videojuegos e Internet. Podría parecer que se trata sólo de nuevas formas de divulgación y de nuevos contenidos acordes a los tiempos, pero lo cierto es que esas formas y esos contenidos son una parte fundamental para el control social que conduce y determina los estilos de vida de la población. Habitualmente son procesos y herramientas de manipulación que permanecen a la vista de todos, para que nadie los vea. Lo complejo se esconde detrás de las formas simples y, ante la falta de señales de peligro, al individuo no se le activan los resortes naturales de alarma y autodefensa. Un ejemplo claro de la tranquilidad que el sistema transmite se da en el abandono de autoridad que los padres realizan entregando sus hijos a la televisión, confiando en ella la creación de referentes y modelos a imitar y delegando su corresponsabilidad en el sistema educativo. Inevitablemente esa cesión de responsabilidades en favor de la publicidad y los media comporta una renuncia en la configuración de los afectos y las emociones, que son tratadas como una mercancía más puesta a disposición de los consumidores y los usuarios. Según cita Eguizábal, el fundador de Revlon afirmaba que “En la fábrica producimos cosméticos, en las tiendas vendemos esperanza”. Algo parecido sucede en el campo de la estrategia política, se persigue el dominio aunque se proclame la liberación.


No parece que en la gran crisis, entre sus enormes incertidumbres y posibilidades, se valore la posibilidad de la desaparición del capitalismo, sino más bien la transformación del capitalismo de consumo en un capitalismo tecnológico. Si analizamos los procesos que han llevado a nuestra sociedad al momento presente, debemos atender a las sucesivas situaciones de abandono que la ciudadanía ha venido practicando en los distintos ámbitos de poder, tanto en lo que se refiere a la pérdida de autonomía personal como a la tolerancia con el modelo económico y político.


“(…) La tragedia de la crisis no son los desempleados, el cierre de las empresas, las colas en los centros de ayuda social, con toda la carga funesta que ello pueda tener; la tragedia es que la crisis se supere y se haya perdido otra vez una oportunidad real de cambio. Entonces volverán los traficantes de ilusión, los mercachifles de esperanza, para vendernos sus baratijas sentimentales”.


Solo gris
El arte, desplazado a un rincón de la escena mediática, ha perdido en sí mismo cuota de influencia sobre el espectador, bien por estar concebido como un objeto estético perteneciente al orden mercantil, desprovisto de discurso, o por contener conceptualizaciones que requieren de una participación reflexiva. Sin embargo, conforme apunta Lipovetsky, la publicidad ha abandonado cualquier pretensión más allá de lo esencial, satisfaciéndose con grabar a fuego en la memoria del consumidor el nombre de la marca, proliferando con ello la simpleza de planteamientos y el empobrecimiento referencial de la colectividad.




"autocolgado" de la serie el hombre gris, 2016



Cayetano Ferrández en sus trabajos, habitualmente realizados en vídeo, soporte fotográfico e instalación, se apropia en cierta medida de los modos de comunicación visual de la publicidad, da vida a escenas procedentes de la más absoluta artificialidad para, mediante muñecos elevados al estatus de modelos interpretativos, desarrollar micro-relatos con personajes que narran un trasfondo de angustias con las que la publicidad nunca salpicará nuestras retinas. En la propia elección de los personajes, el artista nos da señas ya de una voluntad de cuestionamiento acerca del doble papel de la individualidad. Por una parte desarticula al grupo mientras, por otra, lo homogeniza en los estándares de una nueva cultura infantilizada pero concebida para el consumo adulto. La obra de Cayetano Ferrández se compone de imágenes que encierran una gran carga simbólica invitando a múltiples reflexiones, pudiendo evocar situaciones como la de “la masa de ciudadanos que va quedando indefensa ante la pérdida de la protección que significaban las pensiones, la seguridad laboral o la enseñanza pública, que no sólo va en incremento sino que entra en unas nuevas formas de pobreza que origina la paradójica situación de subdesarrollo en el hiperdesarrollo industrial. Treinta y ocho millones de pobres censados en Estados Unidos resulta un dato alarmante en el paraíso de la economía actual”. Son las contradicciones que quedan invisivilizadas en el gran panóptico que administra y modera la imagen global de nuestra sociedad, y en las que el artista profundiza dando forma a su personal metalenguaje.


Hay modos de expresión que, como la poesía y el arte, encuentran actualmente una especial dificultad de comunicación por la impermeabilidad sensitiva que se ha extendido a causa del uso masivo de otros formatos comunicativos, más intrascendentes en cuanto a su contenido, más eficaces en lo que respecta a sus pretensiones finalistas y obviamente más peligrosos en lo que se refiere al vaciamiento mental con el que son aplicados. Las fábulas de antes han sido sustituidas por nuevas y brillantes representaciones donde lo humano queda reducido al orden indolente de la profilaxia, abasteciendo la conciencia de rechazo respecto al diferente, hasta establecer los cánones del miedo ante el discurrir de lo imprevisto, lo ocasional.


El desarrollo artístico de Cayetano Ferrández es coherente y profundamente comprometido con la realidad de su tiempo, cumple con su obra ese mandato por tantos artistas asumido a lo largo de los siglos: levantar acta de la sociedad que les ha tocado vivir. Esa aportación contribuye a la redacción subjetiva de fragmentos del presente de los que se nutrirán quienes, en el futuro, deban narrar nuestra historia.


No es la actual crisis ni la última coyuntura económica la que ha motivado el proyecto El hombre gris, sino que su enfoque y su preocupación estética sobre esta materia social es precedente al desencadenamiento de las circunstancias actuales. Prueba de ello es el extenso trabajo que atesora, del que se muestra aquí una selección. Por lo tanto no debe hacerse una lectura oportunista del mismo, sino que ha de ser interpretado más bien como un creador que supo ver en los tiempos de bonanza –esos que cegaron a la mayoría- los peligros que acechaban en el sustrato de aquella travesía. Se anticipó con su análisis, ese es un dato a tener en cuenta. Como también es relevante indicar el esfuerzo discreto de este creador de imágenes, que no ha perseguido el efectismo deslumbrante que ha caracterizado a otras trayectorias en esa época.


La exposición y esta publicación, dedicada a la obra de Cayetano Ferrández, son el resultado de un proceso de selección y relectura de algunas de sus mejores narraciones visuales, formalizadas –por primera vez- a través de instalaciones escultóricas, además de las propias reproducciones fotográficas y gifs animados que añaden dinamismo a la presentación de las escenas compuestas por el artista. El cuidado de los detalles es la clave de su método de trabajo, a partir de la concepción de historias convertidas en cápsulas que contienen una gran expresividad formal y conceptual.


El recorrido por la sala, trasladado a estas páginas, supone una continua sucesión de equilibrios que compactan emociones e intensidades narrativas. Equilibrios entre la riqueza de formatos y soportes desarrollados por el artista, para evitar la monotonía resultante de la tradicional sucesión de imágenes de las muestras de fotografía al uso. En este caso el espacio ha sido interpretado bajo parámetros instalativos, mediante una composición capaz de aportar musicalidad y ritmo visual a la visita. Atrapar la atención del espectador ya no es suficiente, El hombre gris de Cayetano Ferrández requiere introducirse en un universo singular, que aporta al visitante una experiencia estimulada a través de varias capas de información. La iluminación de la sala, cargada de teatralidad, incrementa el dramatismo para acentuar la espacialidad de la propuesta.




"inclinación" serie el hombre gris ,2016





Gris gris
Mientras aumenta la bolsa social de pobreza, una parte importante del diseño, de la moda, del arte, de la arquitectura o del lujo se muestran imperturbables ante la realidad, como emblemas de un modelo decadente de sociedad, donde el verdadero lujo sería poder liberarse de convivir con tantas y tan innecesarias cosas. La Gran Depresión encontró en la producción masiva y en el consumo la fórmula para hacer remontar la economía mundial a partir de la década de 1930. Curiosamente la evolución de ese resorte estimulante del capitalismo ha desembocado ahora en una crisis aún mayor, con el añadido de unos efectos ambientales nunca antes conocidos. Cada objeto, cada producto, cada viaje condensa en sí mismo la representación del potencial destructor de la actividad económica humana, pues no se trata de un objeto, la cuestión es que se cuentan por millones, y no es cosa de hacer un viaje, el problema es que cada vez que viajamos, sea el día que sea, en cualquier medio de transporte que elijamos, a cualquier lugar, encontramos que las estaciones, los puertos, los aeropuertos están repletos de viajeros. Democratización, sí, por la posibilidad de acceder a la adquisición de bienes y a disfrutar de servicios pero, aunque dispusiéramos individualmente de los recursos necesarios para realizar esas adquisiciones, ¿podemos realmente pagar la factura mundial que eso produce? ¿Nos hace personalmente mas felices o es pura adicción al consumo? Puede que la velocidad tenga mucho que ver en esta alteración de la percepción pues, como indica Deyan Sudjic, “hoy en día, el acto de ir de compras es el resultado de una aceleración vertiginosa del ritmo al que consumimos”. La sensibilidad es una característica humana que se ha visto devaluada en ese periodo de exaltación de la materialidad desprovista de ética.



"en construcción" serie el hombre gris, 2016





Vida gris (o no tan gris)
La idea de felicidad, y más todavía la obsesión por alcanzarla y mantenerla, es un enigma que es objeto de estudio desde hace siglos. El proyecto de ser feliz, como menciona Pascal Bruckner, tropieza con tres paradojas. Por una parte, la felicidad es algo difícilmente aprehensible por lo que su búsqueda, a fuerza de imprecisión, acaba convirtiéndose en algo intimidatorio. Por otra parte, una felicidad saciada conduce al aburrimiento o a la apatía, así que para evitar la frustración de una felicidad inalcanzable y la indiferencia de una felicidad saciada sería necesario un estado ponderado entre la saciedad y el deseo. Y, finalmente, la permanente huída del sufrimiento nos dejaría desarmados frente a él cuando este resurgiera.


Sin embargo, a la vez, se ha desarrollado en nuestro contexto geopolítico una especie de mercado del sufrimiento explotado mediaticamente, que va ligado a la ampliación del derecho. Esta nueva relación con el sufrimiento se ve participada por la necesidad de reparación de determinadas situaciones de injusticia. El primer paso consiste en reconocer que la desgracia es un elemento constitutivo de la condición humana, de la que se deben sacar unas enseñanzas, a la vez que es necesario introducirla de nuevo en el lenguaje común, integrándola, a fin de acabar con la fascinación que produce cuando es presentada de un modo marginal o encubierto. A los recursos tradicionales de la Antigüedad y del cristianismo se suman las numerosas terapias y fármacos que la modernidad introdujo como forma de aislarla. Hoy, todo revuelto, se ha convertido en asidero al que el individuo intenta cogerse en un intento de dar solución a sus problemas mediante su disolución, queriendo que estos simplemente desaparezcan.
La búsqueda de la felicidad puede, en ocasiones, ser la manera en la que alejamos de
nosotros cualquier posibilidad de ser felices. A veces el individuo dispone de todo lo necesario para su felicidad, sin que sea capaz de reparar en ello debido a que nuestra obsesión nos niega la claridad suficiente pare reconocerla, consumidos en una espera del acontecimiento excepcional, sin poner en valor los signos de lo cotidiano ni atender al potencial básico de los afectos. Para Bruckner al artista le corresponde mostrarnos que la vida que llamamos corriente es cualquier cosa menos corriente, pues una revolución estética es, en primer lugar, una revelación que rejuvenece al mundo, que abre en él perspectivas inéditas. A ese respecto, El hombre gris de Cayetano Ferrández posee la capacidad de revelar al espectador la riqueza narrativa de la vida monocroma, como una forma de decir al espectador que “lo corriente es siempre lo excepcional invisible, igual que lo excepcional es lo corriente exhumado”.


El problema de vivir sólo para la felicidad es que supone vivir sólo para unos pocos momentos, desechando todos los demás que son en realidad el grueso de una vida.
Aceptar la totalidad nos deriva irremisiblemente a aceptar la banalidad. Cuando en 1998 una joven de Washington creó en Internet un sitio que permitía verla andar por su casa las veinticuatro horas del día, siendo testigos del desarrollo de sus modestas tareas diarias, supuso poner de relieve la realidad de la gran masa desposeída de acontecimientos, creando una numerosa comunidad virtual integrada por aquellos a los que nunca les pasa nada excepcional.


Cayetano Ferrández representa a la perfección en su obra eso “nada excepcional” que marca las pautas de la vida gris. La opresión y el abuso sobre los individuos son una constante en su discurso. Incapaz de negar la evidencia de un sistema que exprime de un modo constante a la población, Ferrández le dedica toda una oda visual para testimoniar mediante recursos simbólicos la depravación del sometimiento en las dos direcciones, pues el miedo subyuga al individuo y condiciona su realidad de un modo implícito.


Dueños del color
Dice Bauman, al principio de su ensayo sobre el miedo líquido, que “el miedo es más
temible cuando es difuso, disperso, poco claro; cuando flota libre, sin vínculos, sin anclas, sin hogar ni causa nítidos; cuando nos ronda sin ton ni son; cuando la amenaza que deberíamos temer puede ser entrevista en todas partes, pero resulta imposible de ver en ningún lugar concreto”. Con esa misma dificultad nos encontramos para determinar quienes son los “culpables” de las catástrofes que se suceden, a diferentes niveles, en el mundo. Es prácticamente imposible asignar la responsabilidad, el verdadero factor de origen, de un número creciente de circunstancias amenazantes, como la arbitrariedad de sus efectos. Desde los pozos petrolíferos que se secan, o que evacuan directamente al mar contaminándolo, a las redes de energía que se averían, la caída de las Bolsas, la desaparición o el fraude de empresas hasta entonces todopoderosas, la destrucción de miles de puestos de trabajo que creíamos estables o los accidentes aéreos de los aviones comerciales. La lista de los peligros de nuestro tiempo es inacabable y cada día se suma a ella más motivos con los que la población alimenta un miedo irrefrenable que, en forma de “alertas globales”, afectan por igual a los prudentes y a los imprudentes.


Ante la amenaza permanente que nos azota, el sistema crea sus propios mensajes, no
en vano nuestra sociedad es la más endeudada de la historia. Ante un futuro incierto se impone la lógica de la tarjeta de crédito: obtener placer hoy a costa de consumir recursos futuros pues, al fin y al cabo, ¿quién sabe lo que puede suceder mañana? Lo único seguro es que seremos “expulsados”, antes o después, como en el programa televisivo Gran Hermano, donde los telespectadores son libres de elegir a qué concursante expulsar cada semana, pero según las normas del juego no puede no expulsarse a nadie, la elección que se ofrece está condicionada a la necesidad del sacrificio. Un amplio sector del público parece disfrutar cada semana con ese ritual de inmolación por el que, por unos instantes, es uno quien tiene la posibilidad de influir en el destino de los otros. En oposición, el destino de todos permanece permanentemente en peligro, pues desde la aplicación de la teoría de la Destrucción Mutua Asegurada la humanidad dispone del armamento necesario para provocar un suicidio colectivo, entendida esta fórmula como la manera de garantizar la supervivencia de la especie. Algo relativamente parecido entiende Bauman que es el deber de los sociólogos: anunciar las catástrofes a las que la humanidad puede verse abocada, con la esperanza de que esta tome medidas para evitar esos desastres. Desde esa misma lógica, Cayetano Fernández representa en gris un panorama elíptico con el que aborda un pasado para el análisis, un presente sobre el que intervenir y un futuro por planificar.

José Luis Pérez Pont
Texto para el catalogo de la exposición "el hombre gris" Centro del Carmen, Valencia 2015