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"el nuevo orden" serie el hombre gris, 2016

viernes, 27 de enero de 2017

EL HOMBRE SIMPLE


"tirar de la lengua" serie el hombre gris, 2016



Cayetano Ferrández Azorín, (Dolores, 1963). Vive y trabaja en Alicante. Autodidacta. Trabaja fundamentalmente el soporte fotográfico y el vídeo. Sus trabajos narrativos, se desarrollan en base a micro-relatos con un doble trasfondo donde se cuestiona tanto lo social como lo individual. Uno de los primeros artistas en utilizar las redes sociales desde sus inicios.


¿Por qué se es o uno se siente artista?
Siempre me he sentido fotógrafo, a pesar de ser un desertor del proceso analógico. Fue mucho más tarde, fruto de la evolución personal y de mi relación con la obra de otros artistas, que me he considerado parte de ellos. Creo que a día de hoy, estoy más próximo a la escultura que a la fotografía. Si tuviera que definirme, te diría que soy un constructor de escenas teatralizadas que registro con mi cámara.
Admirador de clásicos como Goya, Rene Magritte, Fellini, Samuel Becket o contemporáneos como Erwin Wurm, Dimitris Papaioannou, Roland Topor o Joan Brossa.
Sucede que ahora mis referentes ya no se circunscriben al mundo de la plástica, lo cual me hace sentirme más libre y huérfano a la vez, donde como fotógrafo ya sólo guardo ese regusto por trabajar con la luz para dar vida a objetos inanimados.


¿Es posible ser artista desde Alicante?
Artista se puede ser en cualquier lugar, de hecho, creo que no se escoge, es una necesidad que tienen algunos individuos para filtrar la realidad.
Si te refieres al tema crematístico, no, no es posible, salvo que realices una obra muy comercial. Un artista sólo puede pensar a nivel global, y las oportunidades se presentan en grandes centros artísticos.


¿Cómo ha sido tu formación?
Cuando yo empecé en 1986 la formación reglada de fotografía no existía, aprendí a salto de mata, ahora un taller, con este o aquel fotógrafo, unas conferencias, publicaciones sobre técnica, laboratorio, todo era interesante.
Disparaba a todo lo que se ponía por delante. Me interesaba todo tipo de géneros: reportaje, moda, paisaje, hasta que por eliminación, definía mis propios gustos y criterios, reconociendo principalmente aquello que no me interesaba.
¿Te sientes más a gusto en la “fotografía fabricada”?
Interesado por el lenguaje del cuerpo, comienzo con el desnudo, y percibo que puedo contar más historias a través de la expresión corporal. Así pasé a añadir elementos que contribuían a construir una imagen más compleja…y sin darte cuenta “fabriqué mi propia realidad”.
Es entonces cuando la fotografía pasó a ser la sanación, el consuelo ante todo aquello que conmueve que desgarra por dentro, la injusticia social como motor para fabricar imágenes, a veces de corte surrealista o metafórico, donde cuestionarme, dónde buscar el sentido a este “sinsentido vital”.



"para no perder la cabeza" serie el hombre gris, 2016




Sé que los coleccionas, ¿te han dado mucho juego tus muñecos articulados?
En el 2000, las largas tardes de invierno con mis hijas, sus barbies y Kents, pusieron ante mí la posibilidad de seguir trabajando con la figura humana, poder controlar la iluminación sobre una mesa de una forma asequible, en espacio reducido, y donde trabajar a intervalos de tiempo. Me hicieron decantarme por esta nueva forma de frikismo artístico, coleccionar todo tipo de muñecos articulados y juguetes me abrieron todo un mundo de posibilidades expresivas. Los muñecos siguen siendo ese pequeño ejército de actores que de una manera genérica representan la condición humana
¿Háblanos de tu método de trabajo?
Parto de unos bocetos que voy recogiendo en una libreta, las sesiones fotográficas son de tres horas aproximadamente. Ilumino con luces puntuales led, para en ciertos casos dotar de movimiento a las figuras. En “el hombre gris“ utilizo dos tipos de muñecos de 17 y 30 cn. que tuneo previamente (las fotos son todas en color, pero los muñecos y el fondo son del mismo gris) este efecto de blanco y negro ficticio, me permite centrar la atención en la escena, para solo introducir elementos de color en algunos casos. Las fotos suelen ser directas, retoco muy poco en el ordenador, y espero mínimo seis meses, para poder verlas (esto es muy importante porque como autor tiendes ha sobrevalorar aquello que te requirió mayor esfuerzo y siempre piensas que lo último es lo mejor). De la selección de fotografías parten los GIF (imagen animada que se repite infinitamente) y las piezas escultóricas, todo son fruto natural de la evolución del proyecto.  
No te has prodigado mucho en exposiciones ¿por qué?
Creo que no es una cuestión de cantidad, sino de calidad. Ya solo me embarco en proyectos muy concretos. Considero que el artista tiene que centrarse en su labor creativa, lo demás es mercado. Prefiero dedicar más tiempo a los bocetos, a las ideas (esto es lo más complicado), las sesiones fotográficas, la producción, etc.
¿Qué opinas del “sistema del arte”?
El mercado es una cosa y el arte es otra muy distinta. Sólo el tiempo pone las cosas en su sitio. El trabajo a veces está en sintonía con el mercado y a veces no. Mi proceso de trabajo es más intuitivo e interiorizado. Por suerte yo nunca me he planteado mi trabajo artístico como algo alimenticio, sino como una forma de comunicación y de autoconocimiento. Pero entiendo que un artista está inmerso en un sistema del que puede formar parte sin estar alienado al mercado.
¿Entendiste que las redes sociales, en las que eres muy activo, son importantes?
Ahora mismo no soy nada activo en las redes sociales. Pero ocurrió un fenómeno muy interesante, y es que las fotos gustan y la gente las difunde. A mí eso me parece fantástico. Tú las haces pero ellas caminan solas. Puedo llegar a más público que con cualquier exposición. Lo que sí trato de controlar es el hecho de que aparezca correctamente la ficha técnica o el pie de foto.
¿«El hombre gris» (2015) es realmente la base de la sociedad actual?
Cuando presenté el trabajo en el Centro del Carmen en Valencia, se especulaba con la idea de que eran fruto de la crisis. Pero eso no es del todo cierto, el hombre gris “soy yo” cuando me dejo llevar por los convencionalismos, cuando me tratan de dirigir, cuando me manipulan o simplemente cuando no le encuentro sentido a la vida. El hombre gris tiene ese punto pesimista y distópico, pero en el fondo creo que hay un punto de esperanza.  La cuestión es levantar la cabeza, mirar desde otro ángulo, creer que la sociedad la hacemos entre todos y que además es posible cambiarla.
Considero que algo está cambiando cuando me dicen “es que tus fotos me hacen pensar”.


"emparedado" serie el hombre gris, 2016


Pese a cualquier contrariedad posible ¿Qué es lo que te anima a seguir creando?
Para mí la creación artística, siempre fue una válvula de escape ante situaciones adversas. La fotografía es mi verdadera relación con el mundo, mi trabajo es mi mejor selfie, tanto es así que constantemente me pregunto el porqué de estas y no otras fotos. De ese dialogo interior surge el autoconocimiento, y la intuición es su mejor herramienta. Si algo te proporciona la creación es habilidad de ver la vida desde otro ángulo de pensar que las cosas no son solo como algunos quieren que creamos, situarte en otra posición te hace abrir la visión y expandir el conocimiento.


¿Cuáles son tus intereses, los que plasmas en tu arte?
Creo que el arte a quien realmente sirve es al artista, a su propia maduración interior. Una vez mostrada en una sala, la obra se libera de esa relación, y es el espectador el que en función de sus conocimientos, sensibilidad o necesidades comenzará un nuevo viaje empático de la mano del artista.


¿En qué proyecto estás ahora trabajando?
Continúo con el hombre gris, esta vez dotado de mayor expresividad y además ha empezado a relacionarse… ahora lo llamo “el hombre simple “.
Entrevista de Jose Luis Martinez Meseguer a Cayetano Ferrandez
Publicada el Diario Información de Alicante ARTES Y LETRAS 25.01.2017